La energía solar fotovoltaica es la energía procedente del Sol que se convierte en energía eléctrica de forma directa, sin ninguna conversión intermedia. Se produce mediante generadores fotovoltaicos compuestos por módulos fotovoltaicos conectados entre sí que a su vez están compuestos por unidades básicas denominadas células solares o fotovoltaicas.

El conjunto de módulos fotovoltaicos que componen un generador forma una superficie plana que tiene que ser expuesta a la luz del Sol para producir energía eléctrica.

La inclinación y la orientación adecuadas de dicha superficie son fundamentales para conseguir una conversión eficiente de energía solar en energía eléctrica.

Para conseguir este objetivo es necesario conocer un conjunto de conceptos básicos y la terminología utilizada para describir el movimiento de la Tierra alrededor del Sol, definir una posición sobre la superficie de la Tierra y cuantificar la cantidad de energía solar recibida en una superficie situada en un lugar determinado.

Para cuantificar la radiación solar se utilizan dos magnitudes que corresponden a la potencia y a la energía de la radiación que llegan a una unidad de superficie, se denominan irradiancia e irradiación y sus definiciones y unidades son las siguientes:

Irradiancia: potencia o radiación incidente por unidad de superficie. Indica la intensidad de la radiación solar. Se mide en vatios por metro cuadrado (W/m2 ).

Irradiación: integración o suma de las irradiancias en un periodo de tiempo determinado. Es la cantidad de energía solar recibida durante un periodo de tiempo. Se mide en julios por metro cuadrado por un periodo de tiempo (J/m2 por hora, día, semana, mes, año, etc.,

según el caso). En la práctica, dada la relación con la generación de energía eléctrica, se utiliza como unidad el W·h/m2 y sus múltiplos más habituales kW·h/m2 y MW·h/m2 .

Una célula solar típica con una superficie de 100 cm2 produce 1,5 W aproximadamente con una tensión de 0,5 V y una corriente de 3 A.

Estos valores de tensión y corriente no son adecuados para casi ninguna aplicación y es necesario agrupar varias células para conseguir niveles de tensión y corriente útiles.

La mayoría de los módulos fotovoltaicos tienen entre 36 y 96 células conectadas en serie.

En algunos casos pueden incluir la conexión en paralelo de grupos de células conectadas en serie. Además, hay que proporcionar al conjunto de células una protección frente a los agentes atmosféricos, un aislamiento eléctrico adecuado y una consistencia mecánica que permita su manipulación práctica.

Al conjunto de células solares agrupadas en las condiciones descritas se le denomina módulo fotovoltaico.

Los paneles solares fotovoltaicos permiten producir electricidad para reducir la factura eléctrica con una energía renovable e inagotable. Resulta ideal para casas aisladas, fachadas o tejados encarados al sur, o en su defecto, a este u oeste.

En los tiempos en los que vivimos es imprescindible que comience a haber difusión y comprensión sobre la importancia de métodos alternativos de energía y cómo funcionan las mismas. A su vez es también muy importante conocer los costos, ya que eso es lo que marca la diferencia entre que sea una simple idea y una realidad.

Queda evidenciado que las variantes a la energía convencional son una realidad, y que se requiere concientización y voluntad para que comiencen a desplazar poco a poco a los métodos actuales, de manera de cuidar el planeta en que vivimos y mejorar la calidad de vida la población.

 

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